Cuando uno de los dos gana bastante más que el otro
No hace falta que la diferencia sea escandalosa. Basta con que uno cobre 1.300 € y el otro 2.400 € para que las mismas cuentas signifiquen cosas distintas: para uno, la cena de 60 € es un capricho; para el otro, un martes. Y cuando eso no se habla, deja de ser una cuestión de números y pasa a ser una cuestión de quién tiene derecho a opinar. Este artículo va de eso.
La brecha no es una excepción rara
Si en tu pareja hay una diferencia grande de ingresos, no sois un caso aparte. El estudio La brecha retributiva entre mujeres y hombres, presentado por el Instituto de las Mujeres a partir de la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, sitúa la ganancia media anual en 30.372,49 € en hombres y 25.591,31 € en mujeres. Son 4.781,18 € menos al año, un 15,74 %.
Dos matices que conviene tener claros. El primero: es el valor más bajo de toda la serie desde 2008, cuando llegó a rozar el 24 % en 2013. El segundo: la brecha crece con la edad. Entre los 25 y los 29 años es del 6,91 %; entre los 55 y los 59, del 19,39 %. Traducido a una pareja: la diferencia que hoy es pequeña tiende a abrirse justo cuando llegan la hipoteca y los hijos.
Y hay diferencias de ingresos que no tienen nada que ver con el género: un autónomo con ingresos irregulares y un funcionario, alguien que ha vuelto a estudiar, alguien que redujo jornada para cuidar. El mecanismo del que hablamos aquí funciona igual en todos los casos.
Lo que se rompe no es el presupuesto, es el voto
El daño real de una diferencia grande de ingresos casi nunca aparece en la hoja de cálculo. Aparece en frases pequeñas: «bueno, tú decides, que lo pagas tú». «No sé si puedo permitirme opinar sobre esto». «Ya me has invitado bastante».
Quien gana menos empieza a pedir permiso en vez de decidir. Quien gana más carga con una responsabilidad que no ha pedido y acaba sintiéndose el adulto de la casa. Los dos pierden. Por eso el objetivo de repartir bien no es cuadrar el euro: es desactivar la idea de que quien pone más, manda más. Es la misma conversación —incómoda, siempre aplazada, necesaria— de la que hablamos en hablar de dinero con tu pareja sin acabar discutiendo.
El 50/50 parece justo y no lo es
Partir todo por la mitad tiene la ventaja de no requerir ninguna conversación. Ese es exactamente su problema: iguala las cifras e ignora el esfuerzo.
Un ejemplo con números redondos. Gastos comunes de 1.400 € al mes (alquiler, suministros, compra). Ella cobra 1.300 €; él, 2.400 €.
- A medias: 700 € cada uno. A ella le quedan 600 € para todo lo demás; a él, 1.700 €. Ella no puede ahorrar; él ahorra casi tres veces más. Cada mes que pasa, la distancia entre los dos crece.
- En proporción: ella aporta 490 €; él, 910 €. A ella le quedan 810 €; a él, 1.490 €. Sigue habiendo diferencia —faltaría más, cobran distinto—, pero los dos pueden ahorrar.
El principio que hay detrás lo resume bien la explicación del reparto proporcional en idealista: con sueldos muy distintos, el 50/50 lastra siempre a la misma persona y le merma la capacidad de gasto y de ahorro. La prueba del algodón no es que paguéis lo mismo, sino que los dos acabéis el mes con una capacidad de ahorro parecida.
Cómo se calcula, en tres pasos
Es una regla de tres y se hace en cinco minutos:
- Suma los dos ingresos netos. En el ejemplo: 1.300 + 2.400 = 3.700 €. Ese es el 100 %.
- Calcula el peso de cada sueldo. 1.300 ÷ 3.700 = 35 %. 2.400 ÷ 3.700 = 65 %.
- Aplica ese porcentaje a los gastos comunes. El 35 % y el 65 % de 1.400 € son 490 € y 910 €. Eso es lo que aporta cada uno al bote común.
Hay más formas de repartir —a medias, por turnos, por partidas— y esta comparativa de métodos para dividir gastos las recorre todas. Ninguna es universalmente mejor: la buena es la que los dos podéis defender en voz alta.
Las tres reglas que evitan casi todas las peleas
- Definid qué es «común» antes de repartir nada. El alquiler es común. ¿Y el gimnasio de uno? ¿Y el coche que usa uno para ir a trabajar? Discutir el porcentaje sin haber acordado la lista es discutir sobre arena.
- Cada uno conserva dinero propio que no rinde cuentas. Una cantidad fija, igual o proporcional, que se gasta sin justificar. No es un lujo: es lo que evita que el que gana menos tenga que pedir permiso y que el otro se sienta vigilado. Sin ese espacio acordado, el gasto propio acaba siendo a escondidas: es el terreno donde crecen los secretos de dinero en pareja.
- Revisadlo cuando cambien los ingresos, no cuando estalle. Un ascenso, un ERE, un cambio a autónomo. Poned una fecha en el calendario: el reparto proporcional es una foto, y las fotos caducan.
Y antes que nada, el colchón. Si vais a apretar el reparto, aseguraos de que hay un fondo de emergencia que no dependa de uno solo: que el que gana menos no se quede sin red es tan importante como el porcentaje.
Cómo se ve esto con los números delante
Todo lo anterior se cae si nadie sabe cuánto son «los gastos comunes». La mayoría de las parejas discute con cifras aproximadas y memoria selectiva, que es la peor combinación posible.
En Inveriok podéis cargar el extracto del banco y ver el mes real: qué se ha ido en gastos compartidos, cuánto ha aportado cada uno y qué capacidad de ahorro queda a cada lado. Así funciona la importación de movimientos, sin conectar el banco ni dar credenciales a nadie. Con esa foto delante, la conversación cambia de tono: dejáis de discutir sobre quién gasta más y empezáis a decidir un porcentaje. Si no habéis montado nunca el presupuesto común, la guía para hacer un presupuesto es un buen punto de partida.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se reparten los gastos si uno gana más que el otro?
Con un reparto proporcional. Se suman los dos ingresos netos, se calcula qué porcentaje representa cada sueldo sobre ese total y cada uno aporta ese porcentaje de los gastos comunes. Si uno aporta el 65 % de los ingresos, paga el 65 % del alquiler y de la compra. La cifra es distinta; el esfuerzo, el mismo.
¿Es injusto pagar los gastos a medias en pareja?
Cuando los sueldos son parecidos, no. Cuando hay una diferencia grande, el 50/50 deja al que gana menos sin capacidad de ahorro mientras el otro sigue acumulando. El principio para saber si el reparto funciona es simple: los dos deberían acabar el mes con una capacidad de ahorro parecida.
¿Cuánta diferencia de sueldo hay de media en España?
Según el estudio de brecha retributiva del Instituto de las Mujeres, elaborado con la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, la ganancia media anual fue de 30.372,49 € en hombres y 25.591,31 € en mujeres: 4.781,18 € menos al año, un 15,74 % de brecha. Es el valor más bajo de la serie desde 2008.
¿El que gana más debería decidir más?
No, y ese es el punto donde más parejas se rompen sin decirlo. El reparto proporcional existe justamente para separar dos cosas que se confunden: cuánto aporta cada uno y cuánto pinta cada uno. Las decisiones sobre dinero común se toman entre dos, aporte cada uno lo que aporte.
Fuentes
- Instituto de las Mujeres — «La brecha retributiva entre mujeres y hombres: causas, evolución y consecuencias» (estudio de Fundación Mujeres sobre la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, datos de 2023): ganancia media anual, diferencia de 4.781,18 € y brecha del 15,74 %.
- INE — brecha salarial de género por edad: del 6,91 % entre los 25 y 29 años al 19,39 % entre los 55 y 59.
- idealista — cómo dividir los gastos proporcionalmente en pareja: el método del porcentaje sobre ingresos y por qué el 50/50 penaliza siempre al mismo.
- Openbank — métodos para dividir gastos en pareja, piso o viajes: comparativa de sistemas de reparto.
- Finanzas para Todos (CNMV y Banco de España) — herramientas gratuitas de presupuesto personal del Plan de Educación Financiera.
Aviso. Este artículo es informativo y no es asesoramiento financiero. Los ejemplos son ilustrativos; vuestra situación depende de vuestros ingresos, gastos y acuerdos. Los datos de brecha salarial corresponden a la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE relativa a 2023.